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La memoria desde el punto de vista de la psicología

Hoy  estudiaremos un poco la relación entre memoria y psicología. La psicología de la memoria nos dice que para que podamos recordar eventos, hechos o procesos, tenemos que comprometerlos con la memoria. El proceso de formar una memoria implica codificar, almacenar, retener y, posteriormente, recordar información y experiencias pasadas.

La psicóloga cognitiva Margaret W. Matlin describió la memoria como el “proceso de retener información a lo largo del tiempo”. Otros lo han definido como la capacidad de utilizar nuestras experiencias pasadas para determinar nuestro camino futuro.

Cuando se les pide que definan la memoria, la mayoría de las personas piensa en estudiar para una prueba o recordar dónde colocamos las llaves del coche. Sin embargo, la memoria es esencial en nuestra vida cotidiana. No podríamos desenvolvernos en nuestro día a día o avanzar sin confiar en nuestra memoria.

El proceso de codificación de una memoria comienza cuando nacemos y ocurre continuamente. Para que algo se convierta en un recuerdo, primero debe ser recogido por uno o más de nuestros sentidos. La memoria comienza en el almacenamiento a corto plazo. Aprendemos cómo atar nuestro zapato, por ejemplo. Una vez que tenemos el proceso asimilado, entra en nuestra memoria a largo plazo y podemos ejecutarlo sin pensar conscientemente en los pasos involucrados.

Los recuerdos más importantes suelen pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. La transferencia de información a la memoria a largo plazo para un almacenamiento permanente puede realizarse en varios pasos. La información puede fijarse en la memoria a largo plazo mediante la repetición, como estudiar para una prueba o tomar pasos repetidamente hasta que la caminata pueda realizarse de forma mecánica; o asociarla con otros conocimientos adquiridos previamente, como recordar a un nuevo conocido asociando su nombre con una imagen .

La motivación también es otro elemento a tener en cuanta, ya que es más probable que la información relacionada con algo en lo que tienes un gran interés se almacene en tu memoria a largo plazo. Por eso,  algunas personas pueden recordar las estadísticas de su  jugador de béisbol favorito años después de haberse retirado o acordarse de cuando compró su par de zapatos favorito.

Normalmente no somos conscientes de lo que está en nuestra memoria hasta que necesitamos usar esa información. Luego utilizamos el proceso de recuperación para ponerlo en primer plano cuando necesitamos usarlo. Una vez más, la mayor parte de este proceso ocurre sin necesidad de concentrarnos en él, especialmente con tareas de la vida diaria, pero hay otros tipos de recuerdos que requieren más esfuerzo para ponerlos en primer plano.

La pérdida de memoria a menudo se asocia con el envejecimiento, pero hay una serie de factores que pueden desencadenar la pérdida de la memoria a corto y largo plazo, como lesiones, medicamentos y presenciar un evento traumático.

Tipos de memoria psicológica

Si bien los expertos tienen definiciones diferentes para la memoria a corto plazo, en general se describe como el recuerdo de cosas que sucedieron inmediatamente hasta unos pocos días. En general, se cree que se pueden almacenar de cinco a nueve elementos en la memoria activa a corto plazo para recuperarlos fácilmente. Los pacientes que sufren pérdida de memoria a corto plazo no pueden recordar quién entró en la habitación cinco minutos antes, pero pueden recordar a su amigo de la infancia de hace 50 años.

Echemos un vistazo a  los diferentes tipos de memoria.

  • Memoria a corto plazo: La memoria a corto plazo, también conocida como memoria primaria o activa, es la información de la que actualmente somos conscientes o que estamos pensando. La información que se encuentra en la memoria a corto plazo proviene de prestar atención a los recuerdos sensoriales.
  • Memoria sensorial: La memoria sensorial es el elemento de memoria a más corto plazo. Es la capacidad de retener impresiones de información sensorial después de que los estímulos originales hayan terminado.
  • Memoria a largo plazo: La memoria a largo plazo es, obviamente, suficiente, para el almacenamiento de información durante un largo período de tiempo. A pesar de nuestras impresiones cotidianas sobre el olvido, parece probable que la memoria a largo plazo en realidad se deteriore muy poco con el tiempo, y puede almacenar una cantidad aparentemente ilimitada de información casi indefinidamente.
  • Memoria episódica: La memoria episódica representa nuestra memoria de experiencias y eventos específicos en el tiempo en forma de serie, a partir de la cual podemos reconstruir los eventos reales que tuvieron lugar en cualquier momento dado en nuestras vidas.
  • Memoria semántica: La memoria semántica, por otro lado, es un registro más estructurado de hechos, significados, conceptos y conocimiento sobre el mundo externo que hemos adquirido.
  • Memoria declarativa: La memoria declarativa (“saber qué”) es memoria de hechos y eventos, y se refiere a aquellos recuerdos que pueden recordarse conscientemente (o “declararse”). A veces se llama memoria explícita.
  • Memoria procedimental: La memoria procedimental es una parte de la memoria a largo plazo que es responsable de saber cómo hacer las cosas, también conocidas como habilidades motrices.

La verdad es que la memoria y amnesia psicológica son conceptos muy amplios que debe ser estudiados con detenimiento. Hay que comprender profundamente todo lo que corresponde realmente a la memoria y aprendizaje para poder estudiar la relación presente en la memoria y atención cómo procesos psicológicos. Y es que la memoria y atención psicológica inevitablemente nos llevan a entender la precepción y memoria en psicología como un  conjunto, conceptos que forman un todo y que tienen un gran impacto sobre nosotros.

Desde el punto de vista de la psicología, la relación de la memoria y la conformación de nuestra personalidad es de vital importancia para todos nosotros. El estudio de los factores que influyen en su pérdida y la forma en qué se puede hacer la mejor intervención para prevenir o revertir un hecho tan problemático para cualquier persona como puede ser una pérdida cognitiva en una parte tan importante de nuestro propio ser.


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Memoria a largo plazo (MPL)

Intenta recordar los últimos tres minutos de tu vida. Probablemente puedas hablar de ello con gran detalle: dónde estabas, qué pasó, qué sentiste. Ahora intenta recordar lo que te pasó la semana pasada. Es posible que puedas recordar ciertas cosas, como despertarte o ir a trabajar, pero es probable que no puedas recordar todo lo que sucedió durante la semana anterior. Esas cosas que pudiste recordar la semana pasada se almacenan en la memoria a largo plazo. La memoria a largo plazo (MPL) es donde almacenamos recuerdos por largos períodos de tiempo.

No importa si se trata de una memoria de hace 30 segundos o de la semana pasada, una memoria debe almacenarse una vez que se ha creado. Cualquier cosa que recuerdes que tuvo lugar hace más de un par de minutos se almacena en la memoria a largo plazo. Una vez que la memoria se almacena en la memoria a largo plazo, puede durar desde unos pocos minutos hasta el resto de su vida. Se cree que la cantidad de información que podemos mantener en la memoria a largo plazo es infinita. Esto está en contraste con la memoria a corto plazo, que solo puede contener entre 5 y 9 elementos durante 20 a 30 segundos.

A pesar de nuestras impresiones cotidianas sobre el olvido, parece probable que la memoria a largo plazo en realidad se deteriora muy poco con el tiempo, y puede almacenar una cantidad aparentemente ilimitada de información casi indefinidamente. De hecho, existe cierto debate sobre si realmente alguna vez “olvidamos” algo, o si cada vez es más difícil acceder o recuperar ciertos elementos de la memoria.

Los recuerdos a corto plazo pueden convertirse en recuerdos a largo plazo a través del proceso de consolidación, lo que implica un ensayo y una asociación significativa. A diferencia de la memoria a corto plazo (que se basa principalmente en un código acústico y, en menor medida, visual para almacenar información), la memoria a largo plazo codifica la información para el almacenamiento semántico (es decir, en función del significado y la asociación). Sin embargo, también hay alguna evidencia de que la memoria a largo plazo también codifica en cierta medida por el sonido. Por ejemplo, cuando no podemos recordar una palabra pero está “en la punta de la lengua”, esto generalmente se basa en el sonido de una palabra, no en su significado.

Memoria a largo plazo tipos

Hay diversos tipos de memoria a largo plazo, esencialmente dos, a continuación los definimos.

Memoria declarativa o explícita

Tu capacidad para comprender el concepto de matemática, recordar lo que comiste ayer en el desayuno y recordar los eventos que rodearon alguna tragedia natural son algunos ejemplos de memoria declarativa. La memoria declarativa es la memoria de información objetiva, conocimiento general, datos y eventos.

Somos conscientes de nuestras memorias declarativas y podemos “declararlas” verbalmente. Es decir, podemos comunicar nuestros recuerdos a nosotros mismos y a los demás al hablar. Por esta razón, la memoria declarativa también se llama memoria explícita.

La memoria semántica y la memoria episódica son los dos subtipos de recuerdos declarativos. La memoria semántica contiene información factual general y conocimiento relacionado con su mundo. La memoria episódica consiste en nuestros recuerdos de experiencias personales y eventos específicos que sucedieron en el pasado.

Memoria no declarativa o implícita

La memoria implícita (también llamada memoria “no declarativa”) es un tipo de memoria a largo plazo que está en contraste con la memoria explícita, ya que no requiere un pensamiento consciente. Te permite hacer cosas de memoria. Esta memoria no siempre es fácil de verbalizar, ya que fluye sin esfuerzo en nuestras acciones.

La memoria de procedimiento es el tipo de memoria implícita que nos permite llevar a cabo tareas comúnmente aprendidas sin pensar conscientemente en ellas. Es nuestro conocimiento de “cómo”. Andar en bicicleta, atar un zapato y lavar los platos son todas tareas que requieren memoria de procedimiento. Incluso lo que consideramos tareas “naturales”, como caminar, requieren memoria de procedimiento. Aunque podemos hacer tales tareas con bastante facilidad, a menudo es difícil verbalizar exactamente cómo lo hacemos.

Memoria a largo plazo y sueño

La investigación sugiere fuertemente que el sueño, que constituye aproximadamente un tercio de nuestras vidas, es crucial para aprender y formar recuerdos a largo plazo. Pero exactamente cómo se forma tal memoria no se entiende bien y sigue siendo, a pesar de una considerable investigación, una cuestión central de investigación en neurociencia.

Durante el sueño, los cerebros humanos y animales están desacoplados principalmente de la información sensorial. Sin embargo, el cerebro sigue siendo muy activo, mostrando actividad eléctrica en forma de ondas de onda aguda en el hipocampo (una pequeña región del cerebro que forma parte del sistema límbico) y oscilaciones lentas de gran amplitud en la corteza (la capa externa del cerebro),

reflejando períodos alternantes de estados activos y silenciosos de neuronas corticales durante el sueño profundo. Las huellas de memoria episódica adquiridas durante la vigilia e inicialmente almacenadas en el hipocampo se transfieren progresivamente a la corteza como memoria a largo plazo durante el sueño.

Ejercicios de memoria a largo plazo

Actualmente, con todas las herramientas tecnológicas disponibles, la información está al alcance de la mano, y es por esto que podemos mejorar la memoria a largo plazo con una serie de ejercicios de memoria a largo plazo para adultos. Pero las actividades de memoria a largo plazo para adultos no son lo único que existe, puesto que también hay muchas actividades de memoria a largo plazo para niños. Si te preguntas cómo mejorar la memoria a largo plazo, aquí te recomendamos unos cuantos ejercicios de memoria a largo plazo para niños y adultos que deberías hacer.

Como ejercitar la memoria a largo plazo

Para mejorar tu memoria puedes comenzar ejercitando tu cuerpo, puesto que la conexión entre cuerpo y mente es muy importante aquí. De igual manera ejercita tu cerebro con juegos de memoria, como NeuronUP. Recuerda siempre dormir bien, comer bien, concentrarte mucho más, y sobre todo buscar evitar el estrés en la medida de lo posible. Todo esto colaborará a que tengas una memoria a largo plazo mucho mejor.

Atencion y memoria en el aprendizaje

Atención y memoria en el aprendizaje

¿Te has preguntado cómo influyen la atención y la memoria en el aprendizaje? Hay una evidente relación de atención y memoria en el aprendizaje. La memoria y la atención están claramente relacionadas porque el proceso de atención tiene su comienzo cuando el cerebro recuerda qué sentidos capturan. Cuando alguien presta atención a una comida, el sentido químico del gusto trata de reconocer todos los sabores, tratando de separar cada uno de los componentes para poder decir de qué sabor se trata.

Cuando se requiere atención del sistema visual, debemos recordar la ubicación espacial de los objetos, los colores, las formas y la composición de las estructuras de lo que vemos, y en ocasiones se requiere velocidad y movimiento. Pero el proceso se vuelve complejo cuando después de ver algo por un tiempo, tenemos que responder preguntas específicas sobre esos objetos o su composición. Por supuesto cuantos más elementos involucrados en la escena hay más complejo será determinar lo que buscamos

 

La atención es importante para el aprendizaje, ya que desempeña un papel en la memoria, y una mente errante puede afectar su capacidad para recordar información.
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Es decir, la atención y memoria en el proceso de aprendizaje juegan un rol fundamental. Para cosas mundanas como recordar detalles de un informe o un libro de texto que leíste ayer, esto puede ser molesto o ineficiente, lo que te obliga a volver a leer el material que habrías recordado si no te hubieras distraído.

Relación de atención y memoria en el aprendizaje

Pero, ¿qué pasa con situaciones más extremas desde el punto de vista emocional como presenciar un accidente automovilístico o escuchar un disparo? Los psicólogos han estado estudiando cómo la emoción y el estrés afectan nuestra capacidad para concentrarnos y recordar los detalles. Es innegable que la atención, el aprendizaje y la memoria guardan una gran relación dentro de los aspectos psicobiológicos, por lo que deberíamos profundizar en analizar la importancia que tienen la percepción, la atención y la memoria en el aprendizaje

Entonces, una pregunta que deberíamos hacernos es, ¿Cómo la atención y la memoria influyen en el aprendizaje escolar?

Todavía hay tantas tensiones entre la necesidad de que la “ciencia” sea algo que sucede en el laboratorio y las realidades de la práctica que ocurren en la complicada complejidad del desarrollo humano y las relaciones. Esto agrega peso a la pregunta, ¿puede la neurociencia realmente ayudarnos a traducir su conocimiento en el aula?

Si un niño tiene una discapacidad de aprendizaje, existe una gran posibilidad de que también sufra un déficit de atención. Del mismo modo, los niños con déficit de atención a menudo tienen dificultades de aprendizaje Puede haber diversos grados de severidad en cada área. Si existen afecciones en varias áreas, aunque sean de baja gravedad, puede tener un efecto acumulativo y obstaculizar el éxito escolar.

La atención y el aprendizaje son muy diferentes pero también muy dependientes el uno del otro el uno del otro. Por eso la terapia educativa aborda ambos debido a esa dependencia.
– Neuronp

Cómo la atención y la memoria influyen en el aprendizaje escolar

El aprendizaje es el proceso de memorización, integración y aplicación de nueva información y conceptos. La atención es el proceso de priorizar y aplicar información y conceptos. La dinámica final de estos dos procesos implica la distribución de energía, las prioridades y la toma de decisiones una vez que se absorbe la información.

La atención y la memoria afectan efectivamente a los procesos de aprendizaje debido a la naturaleza compleja de nuestro proceso de almacenamiento la información, a qué elegimos prestarle atención, la relación que tenemos con la persona y el entorno del que estamos recabando información así como también a factores ambientales como si estás durmiendo lo suficiente o si estás privado del sueño.

Como podremos encontrar en muchos libros de atención y memoria en el aprendizaje, algo a lo que se le debe prestar especial atención en este aspecto es la atención, el aprendizaje y la memoria en la vejez.

Así como los cambios relacionados con la edad en la estructura y la función del cerebro no son uniformes en todo el cerebro o ni en todos los individuos, los cambios relacionados con la edad en el desarrollo cognitivo tampoco son uniformes en todos los dominios cognitivos o en todos los individuos mayores.

Las funciones cognitivas básicas más afectadas por la edad son la atención y la memoria. Sin embargo, ninguna de estas son funciones unitarias, y la evidencia sugiere que algunos aspectos de la atención y la memoria se mantienen bien con la edad, mientras que otros muestran disminuciones significativas.

La percepción (aunque es considerada por muchos como una función precognitiva) también muestra disminuciones significativas relacionadas con la edad atribuibles principalmente a la disminución de las capacidades sensoriales. Los déficits en estas etapas tempranas de procesamiento podrían afectar las funciones cognitivas más adelante en la secuencia de procesamiento. Las funciones cognitivas de nivel superior, como el procesamiento y la toma de decisiones, también pueden verse afectadas por la edad.

Estas tareas naturalmente se basan en funciones cognitivas más básicas y mostrarán déficits en la medida en que esos procesos fundamentales se vean afectados. Además, las tareas cognitivas complejas también pueden depender de un conjunto de funciones ejecutivas, que administran y coordinan los diversos componentes de las tareas.

Atención, aprendizaje y memoria en la vejez

Una evidencia considerable apunta al deterioro de la función ejecutiva como un contribuyente clave a las disminuciones relacionadas con la edad en una variedad de tareas cognitivas. Finalmente, aunque estas funciones cognitivas serán revisadas por separado a continuación, es muy claro que se superponen e interactúan de maneras interesantes y complejas.

Aunque la imagen general puede parecer una de deterioro cognitivo, existe una enorme variabilidad entre los individuos. Muchas personas mayores superan a los jóvenes en algunas tareas cognitivas, y en otras tareas al menos lo hacen tan bien como los jóvenes. Una pregunta de gran interés para los investigadores de procesos de envejecimiento es qué es lo que explica esta variabilidad.

La disminución de las capacidades sensoriales y perceptivas tiene implicaciones importantes para la vida cotidiana de los adultos mayores. A medida que las personas mayores desarrollan estrategias para compensar la disminución de las capacidades sensoriales, las formas en que realizan otras tareas cognitivas también pueden verse alteradas y pueden ser menos eficientes. Reentrenar y practicar estas tareas puede ayudar a ajustar y mejorar su rendimiento.

mantener una buena memoria

Un estilo de vida saludable puede ayudarte a mantener una buena memoria

El ritmo y estilo de vida moderna, los procesos automatizados, la “digitalización” de nuestro día a día, es uno de los factores que más afecta la memoria de las personas en la actualidad. No, de ningún manera es el propósito de este artículo proponer volver a la edad de las cavernas, pero sí es necesario tomar en cuenta y aprovechar en cuanto se pueda, el hecho comprobado de que una vida saludable puede ayudarnos a mejorar los procesos relacionados con nuestra memoria.

Del sedentarismo físico al sedentarismo mental

Del mismo modo que el sedentarismo físico afecta nuestros músculos, nos hace propensos a engordar y a sufrir enfermedades relacionados  con la obesidad y falta de ejercicio, igualmente el sedentarismo mental, tratar de reducir constantemente los procesos de la memoria, hacen que esta también reduzca su efectividad. Es muy común que escuchemos (o digamos) “¿Y ahora donde dejé las llaves?” como una manera de desahogarnos por algo que parecemos no entender, pero es difícil ver a alguien tratando de memorizar 12 o 15 números de personas importantes en su vida, algo que era muy común hacer antes que los dispositivos móviles llegarán a la vida de las personas, con agendas que guardan todos los nombres por ti sin necesidad de esforzar tu memoria.

Pero arriba ese ánimo, las mejores armas para prevenir y/o combatir la pérdida de memoria la tenemos en nuestras casas, trabajos e incluso en la intimidad de nuestra habitación. Construir hábitos sanos, comer de manera saludable, hacer ejercicios que normalmente conduzcan a interacción social, como trotar, hacer yoga o bailoterapia, ayuda mucho, pero lo mejor de todo es enfocarse en aprender cosas nuevas cada día, el proceso cognitivo es un verdadero  escudo que nos protege en el tiempo de los riesgos de la pérdida de memoria.

¿Tan simple como aprender cosas nuevas?

Por supuesto, pero deben ser cosas que te obliguen a realizar un mínimo esfuerzo mental, es decir, si estás aprendiendo a usar un nuevo dispositivo que servirá para grabar más números de teléfonos, apenas son unos pasos, luego terminarás dejando todo el trabajo mental a un aparato o sistema automático, eso no ayuda. Por otra parte, desde actividades en apariencia triviales como resolver crucigramas o sudokus, leer un libro o aprenderte canciones, te ayudarán a blindar tu memoria.

Idiomas y música grandes aliados de la memoria

Estudios han demostrado que los músicos tienen una memoria muy sana en el tiempo e incluso, una facilidad resaltante para las matemáticas, del mismo modo ocurre con quienes estudian idiomas. Los continuos procesos de aprendizaje, análisis y memorización de partituras, por ejemplo, representa algo parecido a leer cuentos que deben memorizarse, en su contenido y en todos los matices que implique dicho contenido, aunque para un músico hábil esto se convierta en algo normal, usted podrá corroborar lo difícil que es si trata de memorizarse por completo algún cuento.

Pero si no te gusta estudiar música, leer o resolver sudokus, puedes llevar a cabo acciones o procesos mucho más comunes como preparar una nueva receta cada domingo, si te gusta cocinar, cualquier proceso que implique ejercitar la memoria aprendiendo cosas nuevas y mejor aún, poniéndolas en práctica, son parte de esa vida saludable que promete (y cumple) mantener tu memoria sana en el tiempo.

Una dieta saludable también es un gran aliado en esta misión de preservar al máximo tu cerebro y más específicamente tu memoria. Los expertos recomiendan consumir muchos vegetales, frutas y grano, esto con miras a fortalecer el sector del cerebro encargado de la memoria. Algunos alimentos específicamente recomendados para la memoria son el pescado, por el Omega 3, componente muy importante para nuestro cerebro, frutos secos, como nueces y almendras, que aparte del Omega 3, tienen un alto contenido de vitamina B6 y E, también directamente relacionadas con los procesos mentales y el cuidado de nuestro cerebro.

Descanso: Una llave maestra

Así es, el descanso diario viene a ser para nuestro organismo algo así como la carga de un móvil, es lo que nos permite rendir al máximo pero también cuidar nuestras capacidades en el tiempo. Es tan importante el adecuado descanso diario que son muchos los trastornos delicados que se relacionan con la falta de sueño, empezando por el estrés mismo, la ansiedad crónica, la pérdida de memoria y en fin, la disminución notable de nuestro rendimiento en el día a día. Escuchar música, incluso mirar algún documental de una temática de tu agrado, ayuda mucho para mantener mejor nuestra memoria.

El Alzheimer, como toda enfermedad degenerativa, en este caso a nivel mental, ha sido en la sociedad un motivo de dolor y frustración para muchos, pero para otros ha sido ese llamado a cuidar un poco mejor nuestra súper computadora, la que siempre llevamos encima, que tiene capacidades increíbles, pero que también requiere cuidados especiales: nuestro cerebro. Así, familias han aprendido que los ancianos no mejoran solo descansando en un mueble, sin nada que hacer en el día, por el contrario, ellos también pueden luchar contra la pérdida de la memoria desde casa incluso con salidas cortas, pero manteniendo conversaciones, actualizándose sobre los sucesos del momento y sobre todo, dedicándoles tiempo para crear conversaciones amenas que obliguen a sus cerebros a mantenerse activos. Una caminata diaria corta, de al menos 1 kilómetro, en grupo, es algo que poco nos cuesta, pero que puede representar, a mediano y largo plazo, la diferencia entre tener una buena memoria o inicios de Alzheimer.

En resumen, queda claro que nuestro estilo de vida sí incide en nuestra memoria, tanto desde el aspecto negativo, acostumbrándonos a automatizar todos los procesos posibles y descuidando el constante aprendizaje o prácticas diarias como la lectura o las dinámicas de ejercitación en grupo, como desde la parte positiva, aprendiendo a valorar la compañía e interacción con nuestros seres queridos, así como dedicando algún tiempo al sano entretenimiento que pueda representar un ejercicio mental desde el hogar tan sencillo como resolver un sudoku o crucigrama ocasionalmente.

Los siete pecados de la memoria

Los Siete Pecados de la Memoria

Los siete pecados de la memoria son un conjunto de acciones u omisiones que nuestra memoria suele realizar que, si bien forman parte de su mecanismo de funcionamiento (recordemos que al final nuestro cerebro es una gran maquina), en realidad nos afectan de un modo u otro en nuestras vidas. Fue el especialista e investigador Daniel Schacter, quien publicó primeramente esta tesis en un libro de su autoría, dejando claro que, si bien, algunos de estos pecados podrían traernos graves consecuencias, al final son necesarios para mantener estables otros procesos importantes, incluso determinantes para nuestra actividad cerebral y nuestra memoria.

Transitoriedad: Nuestra memoria es, en el espacio donde fijamos nuestros recuerdos, como un gran disco duro, pero al mismo tiempo es un disco duro que debe tener en una carpeta a nuestra mano los recuerdos más cercanos o más importantes, por esta razón, hay una gran cantidad de recuerdos, experiencias que, por más queramos recordarlos, cada vez se nos irán borrando, es el mecanismo del cerebro para tener a la mano, frescos, recuerdos, sensaciones y hechos que nosotros mismos le hemos indicado son más valiosos. Cabe resaltar que no podemos dominar la transitoriedad a nuestro gusto, por el contrario, no son raros los casos en que una ruptura amorosa lleva a alguien a querer “olvidar como sea”, todo lo ocurrido con esa ex pareja pero, curiosamente, esos pensamientos intensos, el recordarle continuamente mientras juramos querer olvidarle, en realidad le está ordenando al cerebro que retenga esas vivencias, el alcohol parece ayudar a olvidar en estos casos, pero todo es temporal, el bloqueo que hace el alcohol en parte del hipotálamo solo durara unas horas a lo sumo y nos bloquea en el momento y al día siguiente solo sobre lo ocurrido en la noche, pero no en recuerdos y mucho menos en aquellos que nos encargamos de fijar en el cerebro con tanta intensidad.

Distracción o ausencia de conciencia: Es uno de los problemas más comunes nacidos de nuestra rutina, nos acostumbramos a todos los días repetir las mismas cosas y esto lleva a veces a un relajamiento mental que hace que olvidemos cuando alguien nos ha entregado una carta y donde la hemos colocado, o de pronto no sabemos donde colocamos ese papel con el número de teléfono que nos entregó un viejo amigo con quién nos topamos en la calle.

Bloqueo: Es de lo más común y tiene su origen en procesos internos de la complejidad de nuestro cerebro, a todos nos ha ocurrido ese momento en que, a punto de decir algo, lo olvidamos y entonces soltamos: “lo tenía en la punta de la lengua”, curiosamente, pareciera que mientras más nos esforzamos en recordar “eso” más se empecina nuestro cerebro en bloquearlo y casi siempre, un rato u horas después, cuando estamos relajados y quizás ya no nos sirva el dato o recuerdo, llega a nuestra mente.

Atribución errónea: Es uno de los mecanismos más complejos y delicados de nuestra memoria, obedece a varios factores, uno de ellos, determinante, es el orden cronológico en el que ocurren u observamos ciertos hechos. Por ejemplo, una persona que ha visto como un delincuente arrebata el bolso a una señora podría perderle de vista pero más adelante, observar que han detenido a otro delincuente asaltando a una tienda y, más allá de algún parecido real, relacionar los hechos de inmediato y jurar ante la policía que esa persona fue quien atacó a la señora un rato antes. Es un mecanismo difícil de entender, ya que realmente puede ocurrir que sean señalados inocentes y acá reside el peligro, por eso los sistemas de justicia exigen más pruebas que el solo testimonio, son reducidos pero peligrosos los casos en que por atribución errónea un inocente podría terminar pagando delitos de otro.

Sugestionabilidad: Es un hecho real que todos, en mayor o menor medida y en distintos contextos, con distintos recursos, podemos ser sugestionados, a veces de manera intencional y otras, como ocurre con este pecado capital, por trastadas de nuestro cerebro. Este pecado obedece a la manera en que nuestro cerebro relaciona un hecho del pasado con uno del presente, mezclando factores para que “encajen” en el momento, en cierta forma es una especie de prejuicio de la memoria y se puede dar en distintos escenarios, ocurre normalmente con los casos de avistamientos de supuestas naves extraterrestres. Nunca dejará de ser curioso como de pronto, apenas alguien dijo ver un plato volador, un montón de gente comenzó a verlos, alguien ve una especie de tabaco volando y a los días en otra ciudad otra persona jura haber visto algo similar. Lo que ocurre es que, si vemos una luz, algo que no reconocemos, lo tomamos como eso, una luz que no reconocemos o en la ley un OVNI (Objeto Volador No Identificado – no necesariamente una nave extraterrestre), pero si antes de ver esa luz, miramos en la noticia a alguien hablando de su avistamiento de un platillo volador, de pronto podremos notar una forma que antes no miraríamos y sí, hay una gran posibilidad de que terminemos “viendo” un platillo volador.

Sesgo retrospectivo o parcialidad de la memoria: Es uno de los pecados más curiosos, aunque también más humano, tal cual basamos muchas de nuestras opiniones en prejuicios que anidan en nuestra mente, con el tiempo, los recuerdos también pueden terminar adaptándose a nuestras ideas de la actualidad, nuestra visión del mundo… Así, si en un tiempo disfrutamos mucho de ir a  conciertos de rock y saltar chocando con amigos, de pronto en una etapa de adultos, no nos guste para nada el rock, este parecer se vea reforzado con nuevos amigos o una pareja que deteste esos conciertos con todos esos empujones y entonces nuestros recuerdos bonitos con nuestros amigos roqueros pasan a ser recuerdos de nuestra inmadurez haciendo tonterías con otro grupo de inmaduros. Lo dicho, en realidad, es algo muy humano en toda su esencia.

Persistencia: Es este uno de los pecados que más nos afectan, tanto a nivel profesional, viviendo continuamente recuerdos de algún fallo en el trabajo, un hecho desagradable con un jefe anterior, algo que quizás nos coloque a la defensiva afectando nuestro rendimiento presente, como también puede ser el caso (más común) de alguien que, habiendo terminado una relación amorosa) se esfuerza en borrar el doloroso recuerdo de la separación o, para el momento, los recuerdos dolorosos de los momentos pasados al lado de esa persona. El cerebro entiende los pensamientos intensos como una orden de fijación y mantiene más vivos esos recuerdos, si dices frente a un espejo 1.000 veces: No quiero pensar en pizza, en realidad tu cerebro entiende que quieres tener esa palabra presente.

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La pérdida de la memoria, salvo casos excepcionales, normalmente ocurre de manera degenerativa, esto le da un extra a la preocupación y la alarma entre el paciente y sus familiares al ver que el rendimiento mental del afectado(a) se reduce y parece no poder detenerse aunque casi siempre, incluso con el Alzheimer, hay maneras de reducir el ritmo de afectación de las actividades cerebrales del paciente.

Hay que dejar claro que, aunque lo más normal es que la pérdida de la memoria obedezca al proceso normal de envejecimiento de las personas, hay otros factores que pueden dar paso a ello, como el consumo de sustancias estupefacientes, alcoholismo, traumas severos físicos o mentales, en algunos casos incluso un hecho de mucho impacto en la vida de alguien puede afectar de manera aguda o crónica, su actividad cerebral.
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Para los efectos de pérdida de la memoria por afectación de partes del cerebro en un accidente u operación, existe un caso muy conocido por los especialistas en el área, se trata del denominado Caso HM. Las siglas hacen referencia a Henry Molaison, un paciente en Estados Unidos que vio afectada su capacidad de consolidación de los recuerdos después de una operación. El paciente perdió el hipocampo y resulto muy curioso para la ciencia que, después de esta operación, el paciente recordaba todo lo que había vivido hasta el momento de la operación, experiencias, conocidos y familiares, vivencias varias, su vida la recordaba como cualquiera, pero solo hasta el momento de la operación pero, a partir de ahí, no podía memorizar nada, a duras penas podía aprender algo, y cuando lo hacía, a los pocos momentos después ya lo había olvidado. Las teorías sobre la pérdida de memoria se vieron afectadas a partir de su caso, ya que hasta poco antes se consideraba que el hipocampo estaba relacionado y garantizaba todo el proceso de la memoria, tanto la “fotografía” de momentos y/o sensaciones vividas, como su fijación en la memoria. Con este caso (entre muchas otras referencias) se demuestra que la fijación de lo ya vivido puede mantenerse incluso sin el hipocampo, pero que sin este, sin embargo, no funciona bien el tránsito o, podemos decir mejor, el depósito, de nuevos recuerdos en la memoria fija, nuestros recuerdos a largo plazo.

 

Sistema Límbico, los órganos relacionados con la pérdida de memoria

El Conjunto de órganos del cerebro relacionados con la pérdida de la memoria son conocidos como el sistema límbico, se trata del Hipotálamo, el Hipocampo y la Amígdala Cerebral. En este sistema reposan no solo nuestros recuerdos asociados a aromas, sabores, sensaciones, hambre o sed, sino que también reposa nuestra capacidad de reconocer nuevos sabores, sensaciones.
– Neuronup

Es por esta razón que, en algunos accidentes graves, cuando ciertas partes del cerebro son afectadas de manera irreversible, vemos como el paciente termina perdiendo el sentido del gusto o del olfato, es casi seguro que se deba a una lesión terminal en una parte del Sistema Límbico, y que conlleva también una pérdida de memoria.

 

Pérdida de memoria temporal. Amnesias temporales.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro con las lagunas temporales producto de una borrachera?

Es un caso muy común y, en realidad, sin saberlo, estamos afectando a nuestra memoria cada vez que, producto del abuso de alcohol, terminamos sin recuerdos de buena parte de los acontecimientos de la noche anterior. Es decir, aunque luego parezca que tus funciones vuelvan a su normalidad, una persona que ha consumido alcohol hasta perder la memoria de lo que hizo en gran parte de la fiesta, ha puesto un grano de arena, quizás insignificante por sí solo, pero que contribuirá, de mantener ese ritmo, a la afectación a largo plazo del sistema límbico.

El motivo de estas amnesias temporales, es que el alcohol bloquea e interfiere a algunos receptores del hipocampo que son encargados de transmitir glutamato, este es un componente muy importante de nuestro cerebro que permite o es responsable de que las señales del hipocampo se transmitan entre las neuronas. Recordemos que el hipocampo es en encargado de retener nuevos recuerdos, algo así como las nuevas cartas que llegan a nuestra memoria. Imaginemos un cartero que lleva un gran paquete de cartas, imágenes, sensaciones, un manojo de recuerdos que aún no tenemos en nuestro cerebro, por ello, es imprescindible que este cartero entregue ese paquete. Pues, cuando consumimos alcohol en exceso, estamos atando a este cartero y de este modo no podrá llevar la nueva información a nuestro cerebro, no será procesada y por tanto no será retenida. Al igual que en la vida real, una vez el cartero está sano, traerá nuevas cartas, quizás incluso alguna de ese “encargo” en medio de la borrachera no esté tan dañada y luego la puedas procesar/recordar, pero lo has atado y es un daño leve, pero acumulativo. Lo curioso en estos casos es que nuestro propio organismo, en su perfección, usa mecanismos que nos permiten seguir moviéndonos, llevar a cabo actividades sencillas como conversar, enviar mensajes de texto e incluso tener encuentros íntimos con otra persona, pero luego quizás no los recordemos. Es un mecanismo de defensa, nuestro organismo nos regala momentos de respuesta a las acciones a nuestro alrededor, incluso cuando le estamos afectando de este modo.

 

Otro factor desencadenante de la pérdida de memoria y relativamente común, es la ruptura de un vaso sanguíneo en nuestro cerebro, automáticamente ello afecta la cantidad de oxígeno que llega a nuestro cerebro, justo es una de las causas de la recomendación de actividades cardiovasculares para proteger la memoria, ayudan a oxigenar el cerebro. Cuando ocurre la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro, podríamos no experimentar una pérdida de memoria total pero, a causa de no disponer de la cantidad de oxígeno que necesita (nuestro cuerpo es una máquina increíble, pero muy exigente para su funcionamiento correcto), podremos empezar a notar ciertas lagunas mentales, quizás no frecuentes, pero si desagradables episodios que, por falta de ayuda profesional, hace que algunos se sientan tontos y acomplejados. Con este tipo de afectaciones debe tenerse cuidado, pues también puede ser un factor desencadenante del Alzheimer, enfermedad que, si bien cada vez existen más medicamentos, terapias y recomendaciones para aminorar su efecto devastador en la memoria, hasta ahora, no existe una cura definitiva.

 

Si tu memoria te empieza a fallar puedes ejercitarla y mantenerla con buena salud, por ejemplo, a través de ejercicios para mejorar la memoria.

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Como tener buena memoria y concentración

Cómo tener buena memoria

Algunos especialistas separan los olvidos temporales o lagunas mentales que algunas personas tenemos ocasionalmente, del camino a enfermedades graves como el Alzheimer, sin ánimo de ser alarmistas, debemos recomendar que, incluso sin que se presenten estas lagunas, nos acostumbremos a ejercitar nuestro cerebro, fortalecer la memoria y concentración, así como mantener una dieta sana o un estilo de vida que nos ayude a mejorar nuestra actividad cerebral. Todo esto puede ser determinante para prevenir la aparición de trastornos mentales. Por otro lado, incluso para los más jóvenes, será de provecho tener siempre una mente sana, una mayor capacidad de concentración y memorización, sin duda debe ser favorable para los estudios de cualquier niño/joven. No te pierdas estos beneficios en tu vida y sigue nuestros consejos sobre como tener una buena memoria y concentración:

Actividades físicas para mejorar la memoria

Es muy conveniente mantenerse activo físicamente, sobre todo si se pueden realizar ejercicios cardiovasculares cuando menos 3 veces a la semana, una caminata diaria o trote corto para los mayores bastará, se trata de ejercitar tu cuerpo para, de ese modo, oxigenar las células del cerebro.

Escuchar música clásica para mejorar la memoria

Muchos estudios sugieren que escuchar música clásica es un factor estimulante de la actividad cerebral, mejora y mantiene las funciones de nuestro cerebro, además de ayudarnos a relajarnos y de ese modo tener un descanso que nos permita repotenciar nuestras funciones cerebrales.

Resolver crucigramas o sudokus ayuda a ejercitar la memoria

Es mucho más que un entretenimiento vago, las prácticas de resolver crucigramas o sudokus obligan a tu cerebro a memorizar, a razonar, a analizar e incluso a aprender nuevas tácticas para resolver dificultades de dichos juegos. Si bien no es algo que a todos agrade, se le puede sustituir por cualquier entretenimiento que ponga en práctica tus agilidades mentales.

El estrés el aliado de la pérdida de memoria

Esta es una técnica muy recomendada por terapeutas. En los momentos de mayor estrés, cuando te das cuenta que tienes 1 semana de retraso en el pago de la electricidad o el cable, cuando te fijas que no has terminado el informe que debías presentar hoy, si eres alguien que se estresa fácilmente, seguramente empezarás a hiperventilar y/o sudar. Justo en ese momento, tienes que relajarte, alejarte del problema, colocarte los audífonos o tomar una ducha por 10 minutos, sin pensar para nada en el problema. Cuando hayas terminado, verás que tu capacidad de concentración habrá aumentado mucho y, si habías perdido algo lo encontrarás. El riesgo de actuar con tanto estrés es claro: Hacer las cosas mal y en mayor tiempo del normal, la falta de concentración jugará en tu contra, con un retraso de 1 día o 1 semana, 10 minutos no harán la diferencia fatal, toma en cuenta esta técnica para momentos de intenso estrés.

Realiza ejercicios de memoria

En este caso no nos referimos directamente a juegos como sudoku o ajedrez, para quienes no acostumbran o no entienden estos juegos, pueden hacer ejercicios tan sencillos como memorizarse 5 números de teléfono, 1 a la vez, puedes repetir el ejercicio 5 veces en distintos momentos del día para, al final, asegurarte de tener memorizados los 5 números en cuestión. Este ejercicio, con repetirlo 2 veces a la semana te ayudará. Puedes variar la modalidad, memorizándote en vez de un número de teléfono, un verso de un poema que te gusta y memorizarte uno al día, de hecho, leer poesía y memorizarla es uno de los ejercicios más gratificantes para la memoria, además de culturizarnos.

Sal de la rutina

Si hay algo que favorece la aparición y avance de enfermedades de la memoria o trastornos de la mente, es la rutina, nuestro cerebro necesita “alimentarse” toda la vida. Una falsa creencia ha sembrado en muchos la idea de que solo los niños pueden absorber y aprender continuamente del mundo que los rodea, si bien es cierto que en nuestra primera edad nuestra capacidad de aprendizaje es mucho mayor, no es menos cierto que nunca dejamos de aprender, quizás no sea viable para un adulto mayor de 88 años aprender violín o aprender a jugar futbol de campo, pero actividades y ejercicios relacionados con la memoria sí se puede.

Leer te ayuda a cuidar la salud de tu memoria

La lectura no solo ejercita nuestra imaginación y mejora nuestra cultura general, cuando leemos, ponemos en práctica partes de nuestro cerebro relacionadas directamente con nuestra memoria, como el hipotálamo o la corteza, ya que lo que leemos e incluso lo que imaginamos, también es “fotografiado” por el hipotálamo y guardado en nuestra corteza como recuerdos de nuestras vidas. Pocas cosas son más sanas y provechosas durante toda nuestra vida que hacernos del hábito de la lectura. Entre otras, tiene una ventaja muy interesante: Podemos leer prácticamente durante toda nuestra vida, a diferencia de los deportes, conducir, correr, actividades que quizás con el tiempo se vean muy limitadas al envejecer nuestro cuerpo, la lectura siempre seguirá siendo una posibilidad y de paso, nos ayudará a mantener activo y sano nuestro cerebro.

Tu memoria necesita descanso

Algunas reglas aplican prácticamente para todo. Este es el caso del descanso adecuado, nuestro cuerpo es como una máquina, una que se cansa y si no descansa correctamente, no rendirá al 100% y las fallas producto de no descansar lo suficiente, empiezan por el cerebro. Si no duermes bien, tu memoria pronto empezará a fallar, no dudes en relacionar las lagunas mentales con un descanso reducido para lo recomendable, el sueño es sagrado, cuida mucho de mantener siempre como una regla inalterable dormir las horas correspondientes.

Alimentación sana

Algunas comidas sobresalen entre otras, como el pescado por el Omega 3, pero en realidad una dieta saludable, en general, te ayudará a mantener una buena memoria y concentración. Consumir vegetales con frecuencia, comer frutas varias veces a la semana, beber café y vino (sin exagerar) también ayuda al cerebro a mantenerse sano, por el contrario, emborracharse o consumir bajo esquemas de adicción productos con alto contenido de químicos como la Coca cola, juega en contra a la hora de cuidar nuestra memoria, nuestra concentración y nuestro cerebro.

 

Como funciona la memoria

Tratamiento cognitivo para trabajar la memoria

¿Cómo funciona la memoria?

Uno de los mecanismos más complejos y maravillosos de nuestro cerebro es la memoria. Si entendemos que de por sí, el cerebro es una fabulosa máquina natural que tenemos los seres humanos, entenderemos lo excepcional que es nuestra memoria. Gracias a ella podemos avanzar, recordando las experiencias y aprendiendo de ellas, siempre en un continuo proceso cognitivo que es más acentuado en nuestra infancia, se mantiene en la juventud y en la edad madura, por enfermedades u otros problemas, empieza a decaer, aún cuando cada vez hay más especialistas que ayudan a evitar o por lo menos retrasar estos problemas, pero… ¿Cómo funciona la memoria?

Para hablar del proceso cerebral que conocemos como memoria, tenemos que hablar de dos partes fundamentales de nuestro cerebro, El Hipocampo y la corteza.

El hipocampo se encuentra en el sistema límbico del cerebro humano y entre sus funciones están las de equilibrar o llevarnos a manifestar distintas emociones, además de esto, tienen una función clave como es la de ayudarnos a imaginar el movimiento a través de determinado espacio.

En cuanto a la memoria, es el hipocampo quien percibe primero las imágenes y experiencias en general que pasarán a ser nuestros recuerdos, así mismo es el hipocampo quien luego “extrae” esos recuerdos y los trae a nuestra mente, cuando los necesitamos. Esto explica la función que se menciona arriba, imaginarnos el movimiento en determinado espacio está intrínsecamente ligado a las vivencias que nos explican nuestras capacidades y limitaciones desde el punto de vista del movimiento, así como las posibilidades y limitaciones en el espacio de desplazarnos de acuerdo a lo que vemos o percibimos en dicho espacio, siempre en relación a lo que nuestros recuerdos nos indican. Dicho en términos más claros: Si alguna vez pasaste entre dos objetos sobre el piso, separados a un metro de distancia el uno del otro, cuando vuelvas a estar en similar situación, será el hipocampo el responsable de que entiendas que puedes pasar nuevamente, muchas veces sin siquiera recordar directamente la experiencia vivida, pero si dándote la clara certeza de que puedes hacerlo.

 

¿Cómo memorizamos?

 

Por otro lado, la manifestación de las distintas emociones o sentimientos, ayudan a nuestra memoria a entender que hecho nos resultó agradable y cual no, es un dato muy importante, de ahí aprendemos a no repetir errores, el fuego quema y si nos hemos quemado, el hipocampo se encarga de recordarnos que aquello nos dolió. De este modo, el hipocampo toma una especie de fotografía, una instantánea por que registra todo de inmediato aunque, por lo complejo del registro, podríamos hablar de una cortísima película o miles de cortísimas películas que nos ayudarán a recordar los detalles más importantes de lo vivido, para luego almacenarlo en la corteza.

La corteza cerebral viene a ser entonces, la parte del cerebro donde se almacenan los datos que ya han sido “retratados” por el hipocampo, de este modo, la corteza cumple la función de un almacén, que guarda lo que le hipocampo percibió y lo mantiene ahí, listo para cuando esos recuerdos se necesiten para nuestras experiencias futuras. Pero aparte de estos órganos, la complejidad de la memoria implica la intervención de otras partes del cerebro, además de dar origen a distintas clasificaciones o rangos de la memoria.

El significado de las palabras, lo que nos permite el rápido análisis y comprensión de las mismas, físicamente se encuentra en la región central de nuestro hemisferio derecho mientras que los procesos automáticos se guardan en el cerebelo. De allí que las lesiones en el cerebelo pueden afectar nuestra capacidad motriz, aprender a caminar, a coordinar movimientos, no es más que un largo aprendizaje en automático que vamos guardando, tan sencillo como un pianista, guitarrista o violinista que practica cientos de veces o quizás miles, para lograr dominar un pasaje veloz o un adorno complicado y al final de muchas repeticiones (automatismo) lo logra, del mismo modo guardamos en el cerebelo las claves de nuestro movimiento y nuestras acciones físicas aprendidas.

 

Tipos de memoria

 

La memoria, como todo proceso complejo, tiene distintas clasificaciones o tipos. La memoria sensorial es la que nos sirve para procesar rápidamente emociones o sentimientos vividos. Nuevamente con el ejemplo del fuego, es la memoria sensorial la que entiende que el fuego nos hace daño. Como podrá entenderse, las clasificaciones de la memoria se cruzan con los factores que participan en el proceso de la memoria, en este caso con el hipocampo.

Memoria a corto plazo. Es el mecanismo que nos permite absorber rápidamente el conocimiento que debemos procesar. Según estudios, los factores por los que se maneja comúnmente la memoria a corto plazo son el manejo más eficiente los primeros y últimos elementos procesados. Es decir, recordamos más rápido lo primero que vemos y lo último, porque suele quedarse grabado como lo más reciente que se percibió.  También tenemos la memoria a largo plazo, muy cercanamente relacionada con la corteza que mencionamos antes y que funciona como un almacén de recuerdos.

Existen procesos de la memoria que están ligados al control que las personas tengan sobre sus recuerdos, por ejemplo, algunas personas suelen olvidar los momentos más traumáticos de su vida, almacenan una referencia al hecho, más no viven una y otra vez aquella última despedida de su viejo amor, otras, por su parte, viven perennemente recordando con lujo de detalles aquello que más dolor les causa, esta especie de masoquismo mental es algo muy frecuente en algunas personas que han sufrido desengaños amorosos.

Otros procesos vienen dados por la interacción con mecanismos modernos, como es el caso del “Efecto Google”, o la tendencia a olvidar rápidamente la información que hemos consultado de manera rápida a través del conocido buscador. Es similar a la manera en que en la actualidad almacenamos un número telefónico en nuestra agenda del móvil sin siquiera esforzarnos en recordarlo. La tecnología nos da la seguridad de que esa rapidez de búsqueda y almacenamiento digital siempre estará disponible y por ello nuestro cerebro entiende que no debe esforzarse en memorizarlo de manera directa.

Hay enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer  o el Parkinson y otro tipo de demencias y lesiones cerebrales que provocan la pérdida paulatina de nuestra memoria, por ello es de gran importancia a proporcionar una rehabilitación efectiva en los casos de lesión cerebral o una estimulación cognitiva adecuada para enlentecer el deterioro cognitivo propio de algunas patologías que causan la muerte progresiva de diferentes regiones del sistema nervioso.

Además, para población sana, la estimulación cognitiva es un excelente método preventivo para trabajar la memoria.

Aquí puedes encontrar tratamientos cognitivos para trabajar la memoria.