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Pérdida de memoria

Perder la memoria

La pérdida de la memoria, salvo casos excepcionales, normalmente ocurre de manera degenerativa, esto le da un extra a la preocupación y la alarma entre el paciente y sus familiares al ver que el rendimiento mental del afectado(a) se reduce y parece no poder detenerse aunque casi siempre, incluso con el Alzheimer, hay maneras de reducir el ritmo de afectación de las actividades cerebrales del paciente.

Hay que dejar claro que, aunque lo más normal es que la pérdida de la memoria obedezca al proceso normal de envejecimiento de las personas, hay otros factores que pueden dar paso a ello, como el consumo de sustancias estupefacientes, alcoholismo, traumas severos físicos o mentales, en algunos casos incluso un hecho de mucho impacto en la vida de alguien puede afectar de manera aguda o crónica, su actividad cerebral.
– Neuronup

Para los efectos de pérdida de la memoria por afectación de partes del cerebro en un accidente u operación, existe un caso muy conocido por los especialistas en el área, se trata del denominado Caso HM. Las siglas hacen referencia a Henry Molaison, un paciente en Estados Unidos que vio afectada su capacidad de consolidación de los recuerdos después de una operación. El paciente perdió el hipocampo y resulto muy curioso para la ciencia que, después de esta operación, el paciente recordaba todo lo que había vivido hasta el momento de la operación, experiencias, conocidos y familiares, vivencias varias, su vida la recordaba como cualquiera, pero solo hasta el momento de la operación pero, a partir de ahí, no podía memorizar nada, a duras penas podía aprender algo, y cuando lo hacía, a los pocos momentos después ya lo había olvidado. Las teorías sobre la pérdida de memoria se vieron afectadas a partir de su caso, ya que hasta poco antes se consideraba que el hipocampo estaba relacionado y garantizaba todo el proceso de la memoria, tanto la “fotografía” de momentos y/o sensaciones vividas, como su fijación en la memoria. Con este caso (entre muchas otras referencias) se demuestra que la fijación de lo ya vivido puede mantenerse incluso sin el hipocampo, pero que sin este, sin embargo, no funciona bien el tránsito o, podemos decir mejor, el depósito, de nuevos recuerdos en la memoria fija, nuestros recuerdos a largo plazo.

 

Sistema Límbico, los órganos relacionados con la pérdida de memoria

El Conjunto de órganos del cerebro relacionados con la pérdida de la memoria son conocidos como el sistema límbico, se trata del Hipotálamo, el Hipocampo y la Amígdala Cerebral. En este sistema reposan no solo nuestros recuerdos asociados a aromas, sabores, sensaciones, hambre o sed, sino que también reposa nuestra capacidad de reconocer nuevos sabores, sensaciones.
– Neuronup

Es por esta razón que, en algunos accidentes graves, cuando ciertas partes del cerebro son afectadas de manera irreversible, vemos como el paciente termina perdiendo el sentido del gusto o del olfato, es casi seguro que se deba a una lesión terminal en una parte del Sistema Límbico, y que conlleva también una pérdida de memoria.

 

Pérdida de memoria temporal. Amnesias temporales.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro con las lagunas temporales producto de una borrachera?

Es un caso muy común y, en realidad, sin saberlo, estamos afectando a nuestra memoria cada vez que, producto del abuso de alcohol, terminamos sin recuerdos de buena parte de los acontecimientos de la noche anterior. Es decir, aunque luego parezca que tus funciones vuelvan a su normalidad, una persona que ha consumido alcohol hasta perder la memoria de lo que hizo en gran parte de la fiesta, ha puesto un grano de arena, quizás insignificante por sí solo, pero que contribuirá, de mantener ese ritmo, a la afectación a largo plazo del sistema límbico.

El motivo de estas amnesias temporales, es que el alcohol bloquea e interfiere a algunos receptores del hipocampo que son encargados de transmitir glutamato, este es un componente muy importante de nuestro cerebro que permite o es responsable de que las señales del hipocampo se transmitan entre las neuronas. Recordemos que el hipocampo es en encargado de retener nuevos recuerdos, algo así como las nuevas cartas que llegan a nuestra memoria. Imaginemos un cartero que lleva un gran paquete de cartas, imágenes, sensaciones, un manojo de recuerdos que aún no tenemos en nuestro cerebro, por ello, es imprescindible que este cartero entregue ese paquete. Pues, cuando consumimos alcohol en exceso, estamos atando a este cartero y de este modo no podrá llevar la nueva información a nuestro cerebro, no será procesada y por tanto no será retenida. Al igual que en la vida real, una vez el cartero está sano, traerá nuevas cartas, quizás incluso alguna de ese “encargo” en medio de la borrachera no esté tan dañada y luego la puedas procesar/recordar, pero lo has atado y es un daño leve, pero acumulativo. Lo curioso en estos casos es que nuestro propio organismo, en su perfección, usa mecanismos que nos permiten seguir moviéndonos, llevar a cabo actividades sencillas como conversar, enviar mensajes de texto e incluso tener encuentros íntimos con otra persona, pero luego quizás no los recordemos. Es un mecanismo de defensa, nuestro organismo nos regala momentos de respuesta a las acciones a nuestro alrededor, incluso cuando le estamos afectando de este modo.

 

Otro factor desencadenante de la pérdida de memoria y relativamente común, es la ruptura de un vaso sanguíneo en nuestro cerebro, automáticamente ello afecta la cantidad de oxígeno que llega a nuestro cerebro, justo es una de las causas de la recomendación de actividades cardiovasculares para proteger la memoria, ayudan a oxigenar el cerebro. Cuando ocurre la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro, podríamos no experimentar una pérdida de memoria total pero, a causa de no disponer de la cantidad de oxígeno que necesita (nuestro cuerpo es una máquina increíble, pero muy exigente para su funcionamiento correcto), podremos empezar a notar ciertas lagunas mentales, quizás no frecuentes, pero si desagradables episodios que, por falta de ayuda profesional, hace que algunos se sientan tontos y acomplejados. Con este tipo de afectaciones debe tenerse cuidado, pues también puede ser un factor desencadenante del Alzheimer, enfermedad que, si bien cada vez existen más medicamentos, terapias y recomendaciones para aminorar su efecto devastador en la memoria, hasta ahora, no existe una cura definitiva.

 

Si tu memoria te empieza a fallar puedes ejercitarla y mantenerla con buena salud, por ejemplo, a través de ejercicios para mejorar la memoria.

Como funciona la memoria

Tratamiento cognitivo para trabajar la memoria

¿Cómo funciona la memoria?

Uno de los mecanismos más complejos y maravillosos de nuestro cerebro es la memoria. Si entendemos que de por sí, el cerebro es una fabulosa máquina natural que tenemos los seres humanos, entenderemos lo excepcional que es nuestra memoria. Gracias a ella podemos avanzar, recordando las experiencias y aprendiendo de ellas, siempre en un continuo proceso cognitivo que es más acentuado en nuestra infancia, se mantiene en la juventud y en la edad madura, por enfermedades u otros problemas, empieza a decaer, aún cuando cada vez hay más especialistas que ayudan a evitar o por lo menos retrasar estos problemas, pero… ¿Cómo funciona la memoria?

Para hablar del proceso cerebral que conocemos como memoria, tenemos que hablar de dos partes fundamentales de nuestro cerebro, El Hipocampo y la corteza.

El hipocampo se encuentra en el sistema límbico del cerebro humano y entre sus funciones están las de equilibrar o llevarnos a manifestar distintas emociones, además de esto, tienen una función clave como es la de ayudarnos a imaginar el movimiento a través de determinado espacio.

En cuanto a la memoria, es el hipocampo quien percibe primero las imágenes y experiencias en general que pasarán a ser nuestros recuerdos, así mismo es el hipocampo quien luego “extrae” esos recuerdos y los trae a nuestra mente, cuando los necesitamos. Esto explica la función que se menciona arriba, imaginarnos el movimiento en determinado espacio está intrínsecamente ligado a las vivencias que nos explican nuestras capacidades y limitaciones desde el punto de vista del movimiento, así como las posibilidades y limitaciones en el espacio de desplazarnos de acuerdo a lo que vemos o percibimos en dicho espacio, siempre en relación a lo que nuestros recuerdos nos indican. Dicho en términos más claros: Si alguna vez pasaste entre dos objetos sobre el piso, separados a un metro de distancia el uno del otro, cuando vuelvas a estar en similar situación, será el hipocampo el responsable de que entiendas que puedes pasar nuevamente, muchas veces sin siquiera recordar directamente la experiencia vivida, pero si dándote la clara certeza de que puedes hacerlo.

 

¿Cómo memorizamos?

 

Por otro lado, la manifestación de las distintas emociones o sentimientos, ayudan a nuestra memoria a entender que hecho nos resultó agradable y cual no, es un dato muy importante, de ahí aprendemos a no repetir errores, el fuego quema y si nos hemos quemado, el hipocampo se encarga de recordarnos que aquello nos dolió. De este modo, el hipocampo toma una especie de fotografía, una instantánea por que registra todo de inmediato aunque, por lo complejo del registro, podríamos hablar de una cortísima película o miles de cortísimas películas que nos ayudarán a recordar los detalles más importantes de lo vivido, para luego almacenarlo en la corteza.

La corteza cerebral viene a ser entonces, la parte del cerebro donde se almacenan los datos que ya han sido “retratados” por el hipocampo, de este modo, la corteza cumple la función de un almacén, que guarda lo que le hipocampo percibió y lo mantiene ahí, listo para cuando esos recuerdos se necesiten para nuestras experiencias futuras. Pero aparte de estos órganos, la complejidad de la memoria implica la intervención de otras partes del cerebro, además de dar origen a distintas clasificaciones o rangos de la memoria.

El significado de las palabras, lo que nos permite el rápido análisis y comprensión de las mismas, físicamente se encuentra en la región central de nuestro hemisferio derecho mientras que los procesos automáticos se guardan en el cerebelo. De allí que las lesiones en el cerebelo pueden afectar nuestra capacidad motriz, aprender a caminar, a coordinar movimientos, no es más que un largo aprendizaje en automático que vamos guardando, tan sencillo como un pianista, guitarrista o violinista que practica cientos de veces o quizás miles, para lograr dominar un pasaje veloz o un adorno complicado y al final de muchas repeticiones (automatismo) lo logra, del mismo modo guardamos en el cerebelo las claves de nuestro movimiento y nuestras acciones físicas aprendidas.

 

Tipos de memoria

 

La memoria, como todo proceso complejo, tiene distintas clasificaciones o tipos. La memoria sensorial es la que nos sirve para procesar rápidamente emociones o sentimientos vividos. Nuevamente con el ejemplo del fuego, es la memoria sensorial la que entiende que el fuego nos hace daño. Como podrá entenderse, las clasificaciones de la memoria se cruzan con los factores que participan en el proceso de la memoria, en este caso con el hipocampo.

Memoria a corto plazo. Es el mecanismo que nos permite absorber rápidamente el conocimiento que debemos procesar. Según estudios, los factores por los que se maneja comúnmente la memoria a corto plazo son el manejo más eficiente los primeros y últimos elementos procesados. Es decir, recordamos más rápido lo primero que vemos y lo último, porque suele quedarse grabado como lo más reciente que se percibió.  También tenemos la memoria a largo plazo, muy cercanamente relacionada con la corteza que mencionamos antes y que funciona como un almacén de recuerdos.

Existen procesos de la memoria que están ligados al control que las personas tengan sobre sus recuerdos, por ejemplo, algunas personas suelen olvidar los momentos más traumáticos de su vida, almacenan una referencia al hecho, más no viven una y otra vez aquella última despedida de su viejo amor, otras, por su parte, viven perennemente recordando con lujo de detalles aquello que más dolor les causa, esta especie de masoquismo mental es algo muy frecuente en algunas personas que han sufrido desengaños amorosos.

Otros procesos vienen dados por la interacción con mecanismos modernos, como es el caso del “Efecto Google”, o la tendencia a olvidar rápidamente la información que hemos consultado de manera rápida a través del conocido buscador. Es similar a la manera en que en la actualidad almacenamos un número telefónico en nuestra agenda del móvil sin siquiera esforzarnos en recordarlo. La tecnología nos da la seguridad de que esa rapidez de búsqueda y almacenamiento digital siempre estará disponible y por ello nuestro cerebro entiende que no debe esforzarse en memorizarlo de manera directa.

Hay enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer  o el Parkinson y otro tipo de demencias y lesiones cerebrales que provocan la pérdida paulatina de nuestra memoria, por ello es de gran importancia a proporcionar una rehabilitación efectiva en los casos de lesión cerebral o una estimulación cognitiva adecuada para enlentecer el deterioro cognitivo propio de algunas patologías que causan la muerte progresiva de diferentes regiones del sistema nervioso.

Además, para población sana, la estimulación cognitiva es un excelente método preventivo para trabajar la memoria.

Aquí puedes encontrar tratamientos cognitivos para trabajar la memoria.