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La memoria desde el punto de vista de la psicología

Hoy  estudiaremos un poco la relación entre memoria y psicología. La psicología de la memoria nos dice que para que podamos recordar eventos, hechos o procesos, tenemos que comprometerlos con la memoria. El proceso de formar una memoria implica codificar, almacenar, retener y, posteriormente, recordar información y experiencias pasadas.

La psicóloga cognitiva Margaret W. Matlin describió la memoria como el “proceso de retener información a lo largo del tiempo”. Otros lo han definido como la capacidad de utilizar nuestras experiencias pasadas para determinar nuestro camino futuro.

Cuando se les pide que definan la memoria, la mayoría de las personas piensa en estudiar para una prueba o recordar dónde colocamos las llaves del coche. Sin embargo, la memoria es esencial en nuestra vida cotidiana. No podríamos desenvolvernos en nuestro día a día o avanzar sin confiar en nuestra memoria.

El proceso de codificación de una memoria comienza cuando nacemos y ocurre continuamente. Para que algo se convierta en un recuerdo, primero debe ser recogido por uno o más de nuestros sentidos. La memoria comienza en el almacenamiento a corto plazo. Aprendemos cómo atar nuestro zapato, por ejemplo. Una vez que tenemos el proceso asimilado, entra en nuestra memoria a largo plazo y podemos ejecutarlo sin pensar conscientemente en los pasos involucrados.

Los recuerdos más importantes suelen pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. La transferencia de información a la memoria a largo plazo para un almacenamiento permanente puede realizarse en varios pasos. La información puede fijarse en la memoria a largo plazo mediante la repetición, como estudiar para una prueba o tomar pasos repetidamente hasta que la caminata pueda realizarse de forma mecánica; o asociarla con otros conocimientos adquiridos previamente, como recordar a un nuevo conocido asociando su nombre con una imagen .

La motivación también es otro elemento a tener en cuanta, ya que es más probable que la información relacionada con algo en lo que tienes un gran interés se almacene en tu memoria a largo plazo. Por eso,  algunas personas pueden recordar las estadísticas de su  jugador de béisbol favorito años después de haberse retirado o acordarse de cuando compró su par de zapatos favorito.

Normalmente no somos conscientes de lo que está en nuestra memoria hasta que necesitamos usar esa información. Luego utilizamos el proceso de recuperación para ponerlo en primer plano cuando necesitamos usarlo. Una vez más, la mayor parte de este proceso ocurre sin necesidad de concentrarnos en él, especialmente con tareas de la vida diaria, pero hay otros tipos de recuerdos que requieren más esfuerzo para ponerlos en primer plano.

La pérdida de memoria a menudo se asocia con el envejecimiento, pero hay una serie de factores que pueden desencadenar la pérdida de la memoria a corto y largo plazo, como lesiones, medicamentos y presenciar un evento traumático.

Tipos de memoria psicológica

Si bien los expertos tienen definiciones diferentes para la memoria a corto plazo, en general se describe como el recuerdo de cosas que sucedieron inmediatamente hasta unos pocos días. En general, se cree que se pueden almacenar de cinco a nueve elementos en la memoria activa a corto plazo para recuperarlos fácilmente. Los pacientes que sufren pérdida de memoria a corto plazo no pueden recordar quién entró en la habitación cinco minutos antes, pero pueden recordar a su amigo de la infancia de hace 50 años.

Echemos un vistazo a  los diferentes tipos de memoria.

  • Memoria a corto plazo: La memoria a corto plazo, también conocida como memoria primaria o activa, es la información de la que actualmente somos conscientes o que estamos pensando. La información que se encuentra en la memoria a corto plazo proviene de prestar atención a los recuerdos sensoriales.
  • Memoria sensorial: La memoria sensorial es el elemento de memoria a más corto plazo. Es la capacidad de retener impresiones de información sensorial después de que los estímulos originales hayan terminado.
  • Memoria a largo plazo: La memoria a largo plazo es, obviamente, suficiente, para el almacenamiento de información durante un largo período de tiempo. A pesar de nuestras impresiones cotidianas sobre el olvido, parece probable que la memoria a largo plazo en realidad se deteriore muy poco con el tiempo, y puede almacenar una cantidad aparentemente ilimitada de información casi indefinidamente.
  • Memoria episódica: La memoria episódica representa nuestra memoria de experiencias y eventos específicos en el tiempo en forma de serie, a partir de la cual podemos reconstruir los eventos reales que tuvieron lugar en cualquier momento dado en nuestras vidas.
  • Memoria semántica: La memoria semántica, por otro lado, es un registro más estructurado de hechos, significados, conceptos y conocimiento sobre el mundo externo que hemos adquirido.
  • Memoria declarativa: La memoria declarativa (“saber qué”) es memoria de hechos y eventos, y se refiere a aquellos recuerdos que pueden recordarse conscientemente (o “declararse”). A veces se llama memoria explícita.
  • Memoria procedimental: La memoria procedimental es una parte de la memoria a largo plazo que es responsable de saber cómo hacer las cosas, también conocidas como habilidades motrices.

La verdad es que la memoria y amnesia psicológica son conceptos muy amplios que debe ser estudiados con detenimiento. Hay que comprender profundamente todo lo que corresponde realmente a la memoria y aprendizaje para poder estudiar la relación presente en la memoria y atención cómo procesos psicológicos. Y es que la memoria y atención psicológica inevitablemente nos llevan a entender la precepción y memoria en psicología como un  conjunto, conceptos que forman un todo y que tienen un gran impacto sobre nosotros.

Desde el punto de vista de la psicología, la relación de la memoria y la conformación de nuestra personalidad es de vital importancia para todos nosotros. El estudio de los factores que influyen en su pérdida y la forma en qué se puede hacer la mejor intervención para prevenir o revertir un hecho tan problemático para cualquier persona como puede ser una pérdida cognitiva en una parte tan importante de nuestro propio ser.

Atencion y memoria en el aprendizaje

Atención y memoria en el aprendizaje

¿Te has preguntado cómo influyen la atención y la memoria en el aprendizaje? Hay una evidente relación de atención y memoria en el aprendizaje. La memoria y la atención están claramente relacionadas porque el proceso de atención tiene su comienzo cuando el cerebro recuerda qué sentidos capturan. Cuando alguien presta atención a una comida, el sentido químico del gusto trata de reconocer todos los sabores, tratando de separar cada uno de los componentes para poder decir de qué sabor se trata.

Cuando se requiere atención del sistema visual, debemos recordar la ubicación espacial de los objetos, los colores, las formas y la composición de las estructuras de lo que vemos, y en ocasiones se requiere velocidad y movimiento. Pero el proceso se vuelve complejo cuando después de ver algo por un tiempo, tenemos que responder preguntas específicas sobre esos objetos o su composición. Por supuesto cuantos más elementos involucrados en la escena hay más complejo será determinar lo que buscamos

 

La atención es importante para el aprendizaje, ya que desempeña un papel en la memoria, y una mente errante puede afectar su capacidad para recordar información.
– Neuronup

Es decir, la atención y memoria en el proceso de aprendizaje juegan un rol fundamental. Para cosas mundanas como recordar detalles de un informe o un libro de texto que leíste ayer, esto puede ser molesto o ineficiente, lo que te obliga a volver a leer el material que habrías recordado si no te hubieras distraído.

Relación de atención y memoria en el aprendizaje

Pero, ¿qué pasa con situaciones más extremas desde el punto de vista emocional como presenciar un accidente automovilístico o escuchar un disparo? Los psicólogos han estado estudiando cómo la emoción y el estrés afectan nuestra capacidad para concentrarnos y recordar los detalles. Es innegable que la atención, el aprendizaje y la memoria guardan una gran relación dentro de los aspectos psicobiológicos, por lo que deberíamos profundizar en analizar la importancia que tienen la percepción, la atención y la memoria en el aprendizaje

Entonces, una pregunta que deberíamos hacernos es, ¿Cómo la atención y la memoria influyen en el aprendizaje escolar?

Todavía hay tantas tensiones entre la necesidad de que la “ciencia” sea algo que sucede en el laboratorio y las realidades de la práctica que ocurren en la complicada complejidad del desarrollo humano y las relaciones. Esto agrega peso a la pregunta, ¿puede la neurociencia realmente ayudarnos a traducir su conocimiento en el aula?

Si un niño tiene una discapacidad de aprendizaje, existe una gran posibilidad de que también sufra un déficit de atención. Del mismo modo, los niños con déficit de atención a menudo tienen dificultades de aprendizaje Puede haber diversos grados de severidad en cada área. Si existen afecciones en varias áreas, aunque sean de baja gravedad, puede tener un efecto acumulativo y obstaculizar el éxito escolar.

La atención y el aprendizaje son muy diferentes pero también muy dependientes el uno del otro el uno del otro. Por eso la terapia educativa aborda ambos debido a esa dependencia.
– Neuronp

Cómo la atención y la memoria influyen en el aprendizaje escolar

El aprendizaje es el proceso de memorización, integración y aplicación de nueva información y conceptos. La atención es el proceso de priorizar y aplicar información y conceptos. La dinámica final de estos dos procesos implica la distribución de energía, las prioridades y la toma de decisiones una vez que se absorbe la información.

La atención y la memoria afectan efectivamente a los procesos de aprendizaje debido a la naturaleza compleja de nuestro proceso de almacenamiento la información, a qué elegimos prestarle atención, la relación que tenemos con la persona y el entorno del que estamos recabando información así como también a factores ambientales como si estás durmiendo lo suficiente o si estás privado del sueño.

Como podremos encontrar en muchos libros de atención y memoria en el aprendizaje, algo a lo que se le debe prestar especial atención en este aspecto es la atención, el aprendizaje y la memoria en la vejez.

Así como los cambios relacionados con la edad en la estructura y la función del cerebro no son uniformes en todo el cerebro o ni en todos los individuos, los cambios relacionados con la edad en el desarrollo cognitivo tampoco son uniformes en todos los dominios cognitivos o en todos los individuos mayores.

Las funciones cognitivas básicas más afectadas por la edad son la atención y la memoria. Sin embargo, ninguna de estas son funciones unitarias, y la evidencia sugiere que algunos aspectos de la atención y la memoria se mantienen bien con la edad, mientras que otros muestran disminuciones significativas.

La percepción (aunque es considerada por muchos como una función precognitiva) también muestra disminuciones significativas relacionadas con la edad atribuibles principalmente a la disminución de las capacidades sensoriales. Los déficits en estas etapas tempranas de procesamiento podrían afectar las funciones cognitivas más adelante en la secuencia de procesamiento. Las funciones cognitivas de nivel superior, como el procesamiento y la toma de decisiones, también pueden verse afectadas por la edad.

Estas tareas naturalmente se basan en funciones cognitivas más básicas y mostrarán déficits en la medida en que esos procesos fundamentales se vean afectados. Además, las tareas cognitivas complejas también pueden depender de un conjunto de funciones ejecutivas, que administran y coordinan los diversos componentes de las tareas.

Atención, aprendizaje y memoria en la vejez

Una evidencia considerable apunta al deterioro de la función ejecutiva como un contribuyente clave a las disminuciones relacionadas con la edad en una variedad de tareas cognitivas. Finalmente, aunque estas funciones cognitivas serán revisadas por separado a continuación, es muy claro que se superponen e interactúan de maneras interesantes y complejas.

Aunque la imagen general puede parecer una de deterioro cognitivo, existe una enorme variabilidad entre los individuos. Muchas personas mayores superan a los jóvenes en algunas tareas cognitivas, y en otras tareas al menos lo hacen tan bien como los jóvenes. Una pregunta de gran interés para los investigadores de procesos de envejecimiento es qué es lo que explica esta variabilidad.

La disminución de las capacidades sensoriales y perceptivas tiene implicaciones importantes para la vida cotidiana de los adultos mayores. A medida que las personas mayores desarrollan estrategias para compensar la disminución de las capacidades sensoriales, las formas en que realizan otras tareas cognitivas también pueden verse alteradas y pueden ser menos eficientes. Reentrenar y practicar estas tareas puede ayudar a ajustar y mejorar su rendimiento.

mantener una buena memoria

Un estilo de vida saludable puede ayudarte a mantener una buena memoria

El ritmo y estilo de vida moderna, los procesos automatizados, la “digitalización” de nuestro día a día, es uno de los factores que más afecta la memoria de las personas en la actualidad. No, de ningún manera es el propósito de este artículo proponer volver a la edad de las cavernas, pero sí es necesario tomar en cuenta y aprovechar en cuanto se pueda, el hecho comprobado de que una vida saludable puede ayudarnos a mejorar los procesos relacionados con nuestra memoria.

Del sedentarismo físico al sedentarismo mental

Del mismo modo que el sedentarismo físico afecta nuestros músculos, nos hace propensos a engordar y a sufrir enfermedades relacionados  con la obesidad y falta de ejercicio, igualmente el sedentarismo mental, tratar de reducir constantemente los procesos de la memoria, hacen que esta también reduzca su efectividad. Es muy común que escuchemos (o digamos) “¿Y ahora donde dejé las llaves?” como una manera de desahogarnos por algo que parecemos no entender, pero es difícil ver a alguien tratando de memorizar 12 o 15 números de personas importantes en su vida, algo que era muy común hacer antes que los dispositivos móviles llegarán a la vida de las personas, con agendas que guardan todos los nombres por ti sin necesidad de esforzar tu memoria.

Pero arriba ese ánimo, las mejores armas para prevenir y/o combatir la pérdida de memoria la tenemos en nuestras casas, trabajos e incluso en la intimidad de nuestra habitación. Construir hábitos sanos, comer de manera saludable, hacer ejercicios que normalmente conduzcan a interacción social, como trotar, hacer yoga o bailoterapia, ayuda mucho, pero lo mejor de todo es enfocarse en aprender cosas nuevas cada día, el proceso cognitivo es un verdadero  escudo que nos protege en el tiempo de los riesgos de la pérdida de memoria.

¿Tan simple como aprender cosas nuevas?

Por supuesto, pero deben ser cosas que te obliguen a realizar un mínimo esfuerzo mental, es decir, si estás aprendiendo a usar un nuevo dispositivo que servirá para grabar más números de teléfonos, apenas son unos pasos, luego terminarás dejando todo el trabajo mental a un aparato o sistema automático, eso no ayuda. Por otra parte, desde actividades en apariencia triviales como resolver crucigramas o sudokus, leer un libro o aprenderte canciones, te ayudarán a blindar tu memoria.

Idiomas y música grandes aliados de la memoria

Estudios han demostrado que los músicos tienen una memoria muy sana en el tiempo e incluso, una facilidad resaltante para las matemáticas, del mismo modo ocurre con quienes estudian idiomas. Los continuos procesos de aprendizaje, análisis y memorización de partituras, por ejemplo, representa algo parecido a leer cuentos que deben memorizarse, en su contenido y en todos los matices que implique dicho contenido, aunque para un músico hábil esto se convierta en algo normal, usted podrá corroborar lo difícil que es si trata de memorizarse por completo algún cuento.

Pero si no te gusta estudiar música, leer o resolver sudokus, puedes llevar a cabo acciones o procesos mucho más comunes como preparar una nueva receta cada domingo, si te gusta cocinar, cualquier proceso que implique ejercitar la memoria aprendiendo cosas nuevas y mejor aún, poniéndolas en práctica, son parte de esa vida saludable que promete (y cumple) mantener tu memoria sana en el tiempo.

Una dieta saludable también es un gran aliado en esta misión de preservar al máximo tu cerebro y más específicamente tu memoria. Los expertos recomiendan consumir muchos vegetales, frutas y grano, esto con miras a fortalecer el sector del cerebro encargado de la memoria. Algunos alimentos específicamente recomendados para la memoria son el pescado, por el Omega 3, componente muy importante para nuestro cerebro, frutos secos, como nueces y almendras, que aparte del Omega 3, tienen un alto contenido de vitamina B6 y E, también directamente relacionadas con los procesos mentales y el cuidado de nuestro cerebro.

Descanso: Una llave maestra

Así es, el descanso diario viene a ser para nuestro organismo algo así como la carga de un móvil, es lo que nos permite rendir al máximo pero también cuidar nuestras capacidades en el tiempo. Es tan importante el adecuado descanso diario que son muchos los trastornos delicados que se relacionan con la falta de sueño, empezando por el estrés mismo, la ansiedad crónica, la pérdida de memoria y en fin, la disminución notable de nuestro rendimiento en el día a día. Escuchar música, incluso mirar algún documental de una temática de tu agrado, ayuda mucho para mantener mejor nuestra memoria.

El Alzheimer, como toda enfermedad degenerativa, en este caso a nivel mental, ha sido en la sociedad un motivo de dolor y frustración para muchos, pero para otros ha sido ese llamado a cuidar un poco mejor nuestra súper computadora, la que siempre llevamos encima, que tiene capacidades increíbles, pero que también requiere cuidados especiales: nuestro cerebro. Así, familias han aprendido que los ancianos no mejoran solo descansando en un mueble, sin nada que hacer en el día, por el contrario, ellos también pueden luchar contra la pérdida de la memoria desde casa incluso con salidas cortas, pero manteniendo conversaciones, actualizándose sobre los sucesos del momento y sobre todo, dedicándoles tiempo para crear conversaciones amenas que obliguen a sus cerebros a mantenerse activos. Una caminata diaria corta, de al menos 1 kilómetro, en grupo, es algo que poco nos cuesta, pero que puede representar, a mediano y largo plazo, la diferencia entre tener una buena memoria o inicios de Alzheimer.

En resumen, queda claro que nuestro estilo de vida sí incide en nuestra memoria, tanto desde el aspecto negativo, acostumbrándonos a automatizar todos los procesos posibles y descuidando el constante aprendizaje o prácticas diarias como la lectura o las dinámicas de ejercitación en grupo, como desde la parte positiva, aprendiendo a valorar la compañía e interacción con nuestros seres queridos, así como dedicando algún tiempo al sano entretenimiento que pueda representar un ejercicio mental desde el hogar tan sencillo como resolver un sudoku o crucigrama ocasionalmente.

6 ejercicios para mejorar la memoria -interpretar la hora de los relojes

6 ejercicios para mejorar la memoria

“La memoria es el diario que todos llevamos con nosotros”, así la definió Oscar Wilde. La memoria es el almacén de nuestros recuerdos y experiencias. Es la capacidad que nos permite aprender y adaptarnos. Gracias a la memoria somos quienes somos.

Sin embargo hay enfermedades como el Alzheimer que provocan la pérdida paulatina de nuestra memoria, la pérdida de nuestros recuerdos. Pero una pérdida a la que se puede hacer frente. Desde NeuronUP apostamos por la estimulación cognitiva para trabajar la memoria.

A continuación presentamos 6 ejercicios para mejorar la memoria en adultos y niños desarrollados por NeuronUP:

6 ejercicios para mejorar la memoria

1. Interpretar la hora de los relojes

Mirar la hora es una de las tareas más cotidianas. Solemos mirar el reloj varias veces cada día. Una tarea a priori sencilla, que puede resultar complicada para personas con demencia leve. Estas personas pueden tener problemas para calcular cuando se mezclan unidades de tiempo (hora, minutos…). Por tanto, este ejercicio es ideal para que el terapeuta practique esta actividad con pacientes con algún tipo de demencia. Se trabaja principalmente la memoria semántica y la escritura.

6 ejercicios para mejorar la memoria -interpretar la hora de los relojes

2. Parejas de elementos

Una actividad dirigida a trabajar la memoria semántica. El paciente tiene que tratar de emparejar los elementos con la categoría a la que pertenecen. Por ejemplo “púrpura” con “colores”, “bisabuela” con “parentescos” o “granjero” con “profesiones”. ¿Con qué emparejarías la palabra “bufanda”?

6 ejercicios para mejorar la memoria -parejas de elementos

Si quieres trabajar con tus pacientes éste u otros ejercicios para mejorar la memoria de NeuronUP, solicita tu demo gratuita aquí:

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3. Empareja las cartas

El siguiente ejemplo es la actividad de emparejamiento de cartas de NeuronUP. Consiste en descubrir las parejas entre un conjunto de cartas situadas boca abajo. Se trabaja la memoria episódica, la atención selectiva y la memoria de trabajo.

6 ejercicios para mejorar la memoria -empareja las cartas

 

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